viernes, 11 de marzo de 2022

“Dr. Luis Jacinto Quán Chu”


 “Dr. Luis Jacinto Quan Chu”

(Un ingeniero fuera de serie)

En esos años, cuando los sueños están poblados de números y ecuaciones, que hasta durmiendo se buscan soluciones...



Por ese tiempo, cursaba la matemática intermedia en la facultad de ingeniería de la universidad de San Carlos de Guatemala.  Otros estudiantes como yo, habíamos pasado la coladera del primer año, pero aún habían muchos escalones por subir.   Por fortuna para mi, como para lo ha sido para muchos estudiantes, me tocó recibir dicha clase con el ingeniero Quan, cuya clase se abarrotaba, porque aún aquellos que habían sido asignados a otra sección acudían a su clase, que francamente más que ser una clase magistral de matemáticas, era toda una cátedra de lógica, razonamiento, desarrollo de criterio y de cómo aplicar las matemáticas.




Fue el, en mi caso(y no creo equivocarme en el caso de muchos) quien abrió para mi, esa puerta en mi mente, para que por fin las matemáticas pasaran a ser algo, por decirlo así natural en mi pensamiento adquiriendo colores y aromas intensos como las letras.


Este gran docente, académico y científico guatemalteco, ha impartido sus cátedras en muchas de las universidades del país, el era en ese tiempo, uno de los revisores de las famosas calculadoras HP, así como de la uno de las ediciones del cálculo de Louis Leithol. También en esos años quiso ser decano de la faculta y aunque arrasó con el voto estudiantil, el voto del colegio de ingenieros no lo favoreció.




El ingeniero Quán, como lo llamábamos, era un hombre sencillo, que tenía la magia de simplificar cualquier problema, siempre nos decía: No olviden la integración por partes, eso se aplica en la vida...



Hace unos años fue honrado, por el colegio de ingenieros de Guatemala, como ingeniero distinguido,  así como por el programa que honra a guatemaltecos destacados del banco Industrial. Yo creo que para una persona así, para un ingeniero fuera de serie, la mejor distinción será desarrollar con vocación nuestra profesión, emulando sus enseñanzas,

pues el ingeniero Quán es uno de los que mejor han emulado, la máxima: “Id y enseñan a todos”.

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#Ingenieria

jueves, 10 de marzo de 2022

“Francisco Lemus Guzmán”


 “Francisco Lemus Guzmán”

Hay amigos y hay amigos que aparecen en el túnel de la vida, con una lámpara encendida, para mostrarnos el camino.



Por aquellos años, a varios en el barrio que vivía nos dio por estudiar ingeniería.  Específicamente en la cuadra habíamos 9 estudiantes de la facultad de ingeniería, entre ellos Francisco, que dedicaba horas y horas a estudiar.  


Al iniciar en la facultad, la gran dificultas que enfrentamos la mayoría, son las matemáticas y las físicas, pues en verdad se nos enseñó a resolver problemas de matemáticas y ecuaciones en nivel medio, pero sin desarrollar la capacidad de razonarlas y aplicarlas con criterio.  Y en este proceso, no son pocos los que fracasan y como se dice comúnmente, tiran la toalla.


Francisco o Cisco como le llamamos, aventajado y aplicado, tomaba tiempo de sus propias horas de estudio, para explicarnos y ayudarnos con las matemáticas, principalmente con el cálculo, que vale decir que el libro de cálculo de Louis Leithold, pasó de mano en mano en la cuadra.




Cisco no solo era un buen amigo, sino en esos años se transformó en un gran apoyo para los que empezábamos el caminó cuesta arriba en la facultad.


Al concluir sus estudios, Francisco Lemus se graduó de ingeniero civil y se puede decir que fue quién señaló el camino, pues años después de esa misma cuadra, egresaron un total de 7 estudiantes de la facultad de ingeniería, de la universidad de San Carlos de Guatemala.

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#Ingenieria

domingo, 23 de enero de 2022

“Luis González”




 “Luis González”

Cuando el arte se manifiesta, en medio de algoritmos, estadisticas y ecuaciones, una nebulosa azul, se apodera del ambiente y de repente, se pintan pinceladas sublimes.


A Luis González, lo conocía en la facultad de ingeniera, de la universidad de San Carlos de Guatemala, justo cuando nuestra juventud, tenía ese ímpetu, de perseguir quimeras y abrazar a sueños e ideales.




Luis un soñador aterrizado, un estudiante equilibrado y un bohemio de corazón. Una de esas noches bohemias, en el Pulpo Zurdo, escuché a Luis cantar, acompañándose de la guitarra y me sorprendió...Esa noche, Lacho, como el sabe hacerlo, con cortesía y firmeza, me comprometió, a que le tarareara una de mis canciones y  momentos después, Luis la estaba cantando, ese fue uno de los regalos más recordados y sublimes que tengo de Luis.


Bien dicen que de ingeniero, cantante y loco todos tenemos un poco, pero coincidir en esta vida, con personas así, es una bendición, que embriaga al corazón, con el mejor de los vinos, la música.

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#Ingenieros

martes, 19 de octubre de 2021

“Tras las huellas de Miguel Ángel”


 Voy pisando fuerte, tras las huellas de Miguel Angel, el que tiene la pluma de un arcángel, el del ingenió inaudito,  el precursor del realismo mágico,  el que contó las historias de los hombres de maíz.


Voy tras la huellas de Miguel Ángel Asturias y espero encontrarme con sus fantasmas, toparme con sus demonios y que su ángel acompañe mis soledades. Voy tras sus huellas  queriendo no sólo concer al escritor, al poeta que repite las palabras como ecos que truena como relámpagos; espero encontrarme  con el hombre de à pie, ver con sus ojos lo  que el vio , escuchar los ruidos del silencio y las coplas del universitario que desayuno ideales a diario.


¡Ojalá!  En este viaje, en esa dimensión donde sólo llega el corazón, cuando se pierde la razón, consiga encontrarmelo, no para develar su misterio, sino para conocer al hombre que encontró en su país  una infinita fuente de inspiración.


He caminado por las calles, donde él en su juventud camino, mas los caminos  de su madurez, ni siquiera los conozco , ¡ojalá! Un días pueda caminar por las calles llenas de arte e inspiración de París, ¡Ojalá! Un día pueda respirar la nostalgia de un tango en Argentina  y poder encontrarme con la Ñ en España, pero sobre todos volver a caminar por las calles del centro histórico en Guatemala para reencontrarme con mis raices.


Dedicado con humildad,  pero con mucha admiración  y corazón a Miguel Ángel Asturias

Nobel de literatura 1967 a los 50 años de haber sido conferido.

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#MiguelAngelAsturias

“Un reconocimiento a destiempo”


 “Un reconocimiento a destiempo”

Más vale tarde que nunca, dice el dicho popular, pero lo  popular, no siempre está sustentado por la verdad.


Tuvieron que pasar más de 50 años, para que su casa de estudios, mi casa de estudios, su Alma mater, le diera un reconocimiento o sería mejor decir sus autoridades.  El doctorado Honoriis causa llegó 52 años después, de que se le confiriera el Nobel de literatura a Miguel Angel Asturias, si, aquel ilustre escritor que vivió exiliado, aquel periodista, que fue perseguido, aquel escritor por los suyos ignorado, que alcanzó por mérito propio tan alto galardón, pero no encontró eco en su propia tierra y murió lejos de ella.



Si, podemos lanzar la pedrada y esconder la mano, por qué si bien es cierto que las autoridades universitarias, se tardaron tanto para reconocerle, también es cierto que muchos de sus paisanos siguen aún ignorándolo, haciendo a un lado sus libros y aún muerto le siguen criticando, cuando a más de 50 años del galardón nadie más lo ha alcanzado.


Ojalá! Las generaciones de hoy, fueran ilustradas y enseñadas, sobre lo que este hombre logró y significó para la cultura no solo del país, sino universal.  Porque aunque muchos autores actuales, lo nieguen y le den la espalda, muchos siguen copiando, su singular forma de escribir.



Ojalá! Por lo menos su legado, no caiga en el olvido, sino por el contrario, sin envidias, ni recelos, reconozcamos, su aporte a la cultura al país que lo vio nacer.

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#Nobeldeliteratura

lunes, 3 de mayo de 2021

“Esas tradiciones facultativas”

“Esas tradiciones facultativas”
Somos ingeniería y quien lo diría, somos una facultad con toda una tradición, que se enraíza en el corazón y con los años da frutos de nostalgias que se quieren volver a vivir...

Desde el primer momento, que se pone un pie en la facultad, se va revelando esa verdad, de una de las primeras unidades facultativas de la pontificia universidad de San Carlos de Guatemala.

Desde el primer momento en ese aposento del ingenio y la creatividad, se pone frente al estudiante la pila bautismal, que te espera desde el principio y hasta el final. Es allí donde con aroma a ajo y cebolla el bautizo deja una marca como mancha de acero, en el futuro ingeniero.  En las aulas facultativas, la vanidad se va a la dariva y la humildad se empieza a integrar al conocimiento.  Pues como se dice en la facultad el 51 es suficiente lo demás es vanidad y solo quien ha pasado por la facultad se hace consciente.

Las interminables partidas de ajedrez, durante los periodos libres, que solo son interrumpidas, cuando hay que regresar al aula.  Y la forma tan particular de celebrar cuando en un examen se obtiene un 100 y los compañeros te tiran a la pila y hay que regresar empapado de felicidad a la casa.

Como olvidar, las veladas bohemias, no solo para las lecturas del boletín, sino un viernes cualquiera, en las que alguien lleva una guitarra y se ponen a cantar y algunas veces a inventar nuevas letras para esas canciones o que sean tus vacaciones el estar en la facultad acompasando un curso o adelantándolo.

O cuando hay una graduación, ir al auditorium Francisco Vela a soñar con los ojos abiertos, el día en que uno se vista de sepulturero y le digan al mundo entero que uno ya es ingeniero, aunque apenas se esté en primer semestre. También esa presión de fines de semestre, pues no hay curso que no cueste y exija del estudiante lo mejor de él, al punto de estudiar desde que sale el sol hasta el anochecer y luego irse a dormir soñando que se resuelven las ecuaciones y despertar a medio sueño inspirado a resolver las asignaturas pendientes.

Quien puede olvidar, esa forma tan ingeniosa de abrir el desfile de la Huelga de Dolores, donde sin tractores, los estudiantes de ingeniería dicen presente, despertando la admiración de la gente por sus ingeniosas carrozas.

Pero indiscutiblemente, el día del examen general privado, deja algo claramente marcado y es que para ser ingeniero, no solo hay que aprobar curso tras curso, se tiene que haber desarrollado criterio y eso no lo da por si sola la información, pues es un proceso de selección. Y así después de más de 12 horas de examen, te leen el acta, si no aprobaste, tendrás que sobre ponerte y volver a intentarlo, pero si lo lograste, te espera la pila, los cohetillos, anunciando como trompetas tu victoria y un octavo de licor te ayudará a treparte a la gloria.

El proceso de tesis a veces suele ser un dolor de cabeza, pues los revisores siempre encuentran una mosca en la mesa, pues la sopa aún no está lista y allí vas de revisión en revisión, que es peor que andar de avión en avión.

Hasta que llega el día, de la graduación y te pones el traje de sepulturero y quisieras celebrarlo con el mundo entero, porque aquello no ha sido solo una meta, ha sido un camino que ha marcado tu  destino.

Pasa el tiempo y un día decides regresar y vas a cada lugar, de esa facultad que te dio más que números y conocimientos, pues le puso cimientos a tu vida y te dices para tus adentros: Que hermoso fue ser estudiante de ingeniería.
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#Facultaddeingenieria 

 

***Vestidos de sepultureros”